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Tiresias: ceguera y 'género fluido'


Tiresias, el personaje


Desde mis inicios en el estudio de la literatura, allá por mis años universitarios, la figura de Tiresias siempre me ha llamado la atención. Supongo que su presencia mitológica y literaria a lo largo de muchas historias de la literatura y, siempre o casi siempre, siendo recordado como ese personaje que cambió de sexo dos veces, me hizo sentir curiosidad. Lo interesante es que en su momento investigué sobre él y, también, a lo largo de mis lecturas, me topé con su figura en numerosas ocasiones. La última ha sido en el librito Conversación sobre Tiresias recientemente publicado (Altamarea 2020), escrito por el autor italiano Andrea Camilleri. Pero mucho antes de él, y dejando un poco de lado por ahora el significado último de Camilleri en su libro, me gustaría hablar de Tiresias.


Tiresias es principalmente recordado por su participación en la discusión divina entre Hera y Zeus sobre el placer sexual. El señor había experimentado un cambio de sexo que lo había 'condenado' a ser mujer durante siete años de su vida y después había vuelto a su sexo original, tras repetir el ritual de maltrato animal serpentino. Esta condición ¿sexual? hizo que los dioses confiaran en su juicio para dictaminar quién disfrutaba más del acto sexual; la respuesta era la esperada: la mujer salía victoriosa. No hay muchos detalles sobre los pormenores del acto sexual en sí, porque los contextos difieren mucho, pero a fin de cuentas si había orgasmo, el clímax femenino se llevaba la palma. Esto no debió de sentarle bien a Hera que, quizás al ser diosa, no disfrutaba tanto como sus compañeras las humanas y su ira se desató.


Su huella en la literatura


Pero volviendo a Tiresias, ¿cuántas veces ha aparecido este personaje en la historia de la literatura? Como mencionaba antes, el último libro de Camilleri hace un repaso a sus apariciones más destacadas. Una de las apariciones que recuerdo, no sé si por la importancia de este texto en mi educación ética y moral, pero el caso es que el adivino le da una reprimenda moral a Creonte bastante reseñable:


«Común es a todos los hombres el error; pero cuando se ha cometido una falta, el persistir en el mal en vez de remediarlo es sólo de un hombre desgraciado e insensato. La terquedad es madre de la tontería. Cede, pues, ante un muerto, y no aguijonees ya al que ha dejado de existir. ¿Qué valor supone matar a un muerto por segunda vez? Movido de mi devoción por ti, te aconsejo bien; no hay nada más grato que escuchar a un hombre que solamente habla en provecho nuestro».

Porque Tiresias aparte de la historia de su 'género fluido' era adivino, y sus capacidades adivinatorias estuvieron presentes en muchos acontecimientos importantes. El discurso apenas mencionado en una obra tan leída y discutida como Antígona es una prueba de su sabiduría.


Andrea Camilleri y su Conversación sobre Tiresias


Quizás Andrea Camilleri lo eligió por eso, no por su doble vida como mujer y como hombre sino por su sabiduría. Aunque es mucho más comentado que el personaje que se convierte en la voz del propio autor en su Conversación sobre Tiresias en un monólogo breve pero intenso, es en realidad la expresión de su propia ceguera.


Es una paradoja, la de un adivino ciego y la de un escritor ciego, aunque ambos no necesitaron de su vista inmediata para ver más allá y contar sus historias. Tiresias fue castigado por la diosa Hera - recordad, la que se enfadó cuando el adivino dijo que las mujeres disfrutaban más, sigue dándome curiosidad por qué se enfadaría tanto... - castigó al adivino con su ceguera. Pero mientras Hera le arrebataba la vista, Zeus le otorgó el don de la adivinación. Quizás la diosa se pasó un poquito con eso de cegarle pero Tiresias se las arregló, así como se las había arreglado cuando de repente fue mujer. Un personaje sin edad, sin sexo, que es capaz de resolver disputas matrimoniales divinas, echar un rapapolvos al rey de Tebas y ser un personaje 'secundario' constante en la historia de la literatura.


En este caso se ha convertido en protagonista, o quizás en la máscara de Camilleri, que usa la voz del viejo adivino para hacer sus propias profecías: «Y el futuro de los hombres y de las mujeres casi nunca es un futuro feliz. Está, por lo general, lleno de amargura, de dolor, de enfermedad, de muerte».

Por último, después de leer esta breve Conversación sobre Tiresias, no puedo no mencionar la aparición de la hija del adivino, Manto y cómo el padre florentino Dante coloca a ambos en el infierno. Pero bueno, no voy a entrar ahora en los juicios dantescos porque entonces no acabaría nunca, supongo que un señor con 'género fluido' y una chica que ayuda a su padre en el arte de la adivinación no eran del gusto del poeta toscano. Como dato curioso, Manto es una de las pocas féminas colocadas y reseñadas en el Infierno dantesco, está con los adivinos y como ellos sufre el castigo de llevar la cabeza del revés, ¿cómo?. Así:


*G. Stradano, Gli indovini (1587)





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